14 jul 2009

Violonchelo

Divina calma del mar
Donde la luna dilata
Largo reguero de plata
Que induce a peregrinar.
En la pureza infinita
En que se ha abismado el cielo,
Un ilusorio pañuelo
Tus adioses solicita.
Y ante la excelsa quietud,
Cuando en mis brazos te estrecho
Es tu alma, sobre mi pecho,
Melancólico laúd.
Leopoldo Lugones

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