27 abr 2009

Maria Laura Romero

Si supieras

Si supieras cuanto te amo
Si pudieras comprenderlo
Podrías soportar la distancia
Que ahora nos separa.

Si supieras cuanto he esperado
Para verte llegar a mi vida
Llenándola de juegos y alegrías
Colocando en mis labios una sonrisa.

Si pudieras comprender que dejaría todo
Por tu tierno beso,
Q por una caricia tuya llegaría
a los confines del universo.

Si supieras de lo que esta hecho mi corazón
Si tan solo lo sintieras
No dudarías ni de mí ni de mi gran amor
Porque es difícil que otra te ame como yo.

Si supieras Marcelo, mi vida, mi cielo, mi todo
Que tu eres la persona con la que quiero
Soñar, crecer, sanar,
Si tan solo lo entendieses tal vez
Por un minuto Mi mundo y el tuyo se detendrían
a contemplar que ha nacido de esa forma
el amor mas puro que ha existido jamás.

Manuel Acuña

Nocturno a Rosario

¡Pues bien! yo necesito
decirte que te adoro
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto
al grito que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.

II

Yo quiero que tu sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías,
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías,
que ya no se ni dónde
se alzaba el porvenir.

III

De noche, cuando pongo
mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho,
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.

IV

Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.

V

A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión
mas si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿Que quieres tu que yo haga,
pedazo de mi vida?
¿Que quieres tu que yo haga
con este corazón?

VI

Y luego que ya estaba
concluido tu santuario,
tu lámpara encendida,
tu velo en el altar;
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar...

VII

¡Que hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma,
los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Dios!

VIII

¡Figúrate que hermosas
las horas de esa vida!
Que dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida;
y al delirar en ello
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no mas por ti.

IX

!Bien sabe Dios que ese era
mi mas hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
bien sabe Dios que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
bajo el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!

X

Esa era mi esperanza...
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡Adiós por la vez última,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,
mi juventud, adiós!

Lila Meléndez Meléndez

MENTIRA

Fue mentira tu beso, pero existe tu boca.
Fue mentira tu amor, pero verdad mi sueño.
Fue sabrosa la vida de la aventura loca
que exprimí de tus frutos con sutiles empeños.

Fuiste mentira amándome, pero verdad ahora
por tu casi presencia en mi cuerpo encendido,
porque aunque no te palpe con mi mano caliente,
en mi vida toda eres como un grito tendido.

Eres fruto, eres miel, ventura deliciosa;
te he vestido de sueños, te he cubierto de rosas,
y aunque te rías, torpe, de mi sueño galante,
en tus noches paganas me llamas delirante.

Y en mi lujuria ardida de joven y poeta
me besas cuando quieras lanzarme una saeta,
me nombras cuando quieras apagarte mi nombre
y mi recuerdo enciende tu deseo. No te asombre.

Eres, estás y seguirás siendo para mí lo que eres.
Ya no puedo cambiar la carne de tu beso
por la carne que profane la boca de otros seres,
y es por eso que, al verte fugaz, me gozo de embeleso
por llamarte distinto con mi nombre amoroso,
por vestirte de sueños, por cubrirte de rosas,
por llorar de tristeza, por reír de alborozo
al sentirte muy cerca de mi cuerpo fogoso
20
PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismo árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda
Veinte poemas de amor y una canción desesperada

20 abr 2009

Poema de las Cosas

Quizás estando sola, de noche, en tu aposento
oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién
y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento
que existen ciertamente, pero que no se vén...

Y también es posible que una tarde de hastío
como florece un surco, te renazca un afán
y aprenderás entonces que hay cosas como el río
que se estan yendo siempre, pero que no se van...

O al cruzar una calle, tu corazón risueño
recordará una pena que no tuviste ayer
y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño,
cosas que nunca han sido, pero que pueden ser...

Por más que tu prefieras ignorar estas cosas
sabrás por qué suspiras oyendo una canción
y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,
cosas que son hermosas, sin saber que lo son...

Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido
y un soplo de ceniza regará tu jardín
y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido
son las únicas cosas que nunca tienen fin.


Jose Angel Buesa